Es increíble. Pensé que jamás llegaría este día. Llevo dos años soñando con pisar aquello, con poder ver algo que realmente merece la pena. Por pisar esas calles y darme cuenta de que no me va a sonar el despertador, pues es real. Londres, te voy a conocer.
No tengo la maleta preparada, soy incapaz de levantarme de la cama y convencerme a mi misma de que es verdad, que mañana cojo avión destino a Gatwick airport. Voy a llegar y voy a seguir pensando en que no es real, llegaré a mi casa y volveré a mentalizarme de que aquello no ha pasado, pues es demasiado perfecto para que ocurra. Seguiré viendo autobuses rojos, banderas tricolores ondeando por mi cabeza, sentiré ese brillo especial y capturaré en mi cabeza todos los recuerdos posibles de los próximos tres días. Sí, solo tres.
Me estaba haciendo la idea de creerme de una vez que mañana a estas horas estaré allí, pisando esas calles pero lo que de verdad será complicado de creerme es que los voy a volver a ver. A ellos. Las cuatro personas que me hacen sonreír cuando nada tiene sentido. Cuatro chicos de significado todo que voy a poder volver a escuchar. ¿Concierto? Exacto. Y es por eso por lo que muchas veces me arrepiento de todo lo que he hecho, pues tenía un motivo para sonreír delante de mis narices y las lágrimas me cegaban.
Simplemente, me alegro de haberme dado cuenta. Sinceramente, me arrepiento de haberme dado cuenta tan tarde.
Dear London, I hope you make me smile, 'cause I'm ready to do this with you.
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